Miro hacia atrás y creo que puedo sentirme orgullosa del paso que he dado en mi vida, de la vida que vivo a día de hoy.

Atrás dejé París, mi ciudad natal, al fallecer mi padre y muchas tribulaciones (y un despido que colmó el vaso) que me llevaron a una gran depresión de la cual no pude salir en casi cinco años. Cinco largos años dando vueltas, sin saber a quién acudir, qué hacer con mi existencia, haciéndome preguntas a las cuales no podía contestar.

Cierta Semana Santa, mi tía Jannick vino a visitarnos desde Washington, y ella y yo mantuvimos una pequeña charla: hablas tres idiomas a la perfección, me dijo, heredaste ese don de tu padre, ¿por qué no te dedicas a traducir?

Que idea más curiosa, pensé… ¿cómo una abogada tan ilusionada con su profesión puede convertirse en una traductora? También hay que reconocer que aquí en España, las autoridades no se lo ponen fácil a una… ¡tenía que volver a estudiarme toda la carrera y como que… ¡me daba una tremenda pereza!

Pero tenía que encauzar mi vida y tras muchos esfuerzos, di mis primeros pasos en este mundo tan especial de la traducción. En pocos meses mi cartera de clientes fructificó y pasé a ser mi propia jefa, lo que a ratos es un auténtico quebradero de cabeza, pero merece la pena mirándolo desde una perspectiva más global… nunca más podría trabajar por cuenta ajena, la suerte estaba echada, me labré mi propio camino con mucho tesón y dije adiós a la depresión.

Y llegó a mi vida el hombre que hoy es mi marido y me animó a ir más allá, a desarrollar esta actividad con la fantástica página Web que él diseño a mi medida, y a colaborar con otras personas como yo.

Y así aparecieron los que, a día de hoy, son mis fieles colaboradores… fue magia pura, un fuego artificial, un arco-iris… ellos me dieron su mano, yo la agarré, nuestro proyecto empezó a fluir y juntos, emprendimos esta gran aventura que es Sol Marzellier Traductores. Personas con gran corazón, trabajadoras, que un día u otro también tuvieron que superar problemas, que sufrieron, pero que conocían el significado de “caerse para volverse a levantar”. Traductores por vocación, que aman su trabajo, que dan sentido al lema de Sol Marzellier Traductores con su personalidad: “Traducir es un arte”.

Poco importa lo lejos que estén algunos, su talento y su bondad han creado esa cercanía que compartimos cuando trabajamos juntos, cuando nos animamos mutuamente para cumplir con plazos imposibles, cuando nos reímos porque estamos tan cansados que “bailan” las pantallas, cuando ahí estamos para despejar dudas, cuando sencillamente la sinergia se hace realidad.

Dedico este artículo a mi padre, por ese don tan maravilloso que me legó, a mi tía Jannick por dar con la solución, a mi madre por sus ánimos, a Eduardo, mi marido y CTO, por caminar junto a mí, y a todos vosotros, mis maravillosos colaboradores, por existir y permitir que proyectos como este puedan prosperar.

¡Y todos, en nombre de Sol Marzellier Traductores, os deseamos una feliz llegada del verano!

Sol, CEO de Sol Marzellier Traductores.